Jacobo Fijman

Área de identidad

Tipo de entidad

Persona

Forma autorizada del nombre

Jacobo Fijman

Forma(s) paralela(s) de nombre

Forma(s) normalizada del nombre, de acuerdo a otras reglas

  • Fijman, Jacobo

Otra(s) forma(s) de nombre

Identificadores para instituciones

Área de descripción

Fechas de existencia

1898-1970

Historia

Jacobo Fijman nació en la ciudad de Orhei, región de Besarabia (actualmente, República de Moldavia) el 25 de enero de 1898. Primogénito de una familia humilde, tuvo dos hermanos nacidos en el sureste de Europa oriental, y tres hermanos más nacidos en Argentina, donde emigró la familia en el año 1902. Movido por la búsqueda de trabajo, su padre logra ocuparse como colocador de rieles de ferrocarril, hecho que llevó a los Fijman a peregrinar por varias provincias argentinas, primero por el sur rionegrino, hasta llegar a Lobos (provincia de Buenos Aires). Luego de terminar el colegio secundario, se traslada en 1917 a la Capital Federal para comenzar sus estudios en el Profesorado de Lenguas Vivas. Jacobo se sumerge entonces de lleno en la formación de diferentes vertientes artísticas: la música, la pintura y la literatura. El interés por los cantos gregorianos lo acercan a las arenas de la espiritualidad, pero será a través de las letras donde se despliegue su exquisita sensibilidad. Luego de un paso fugaz como profesor de francés en un liceo de Belgrano, en paralelo a una depresión honda que lo lleva a deambular tocando música por el país, aparecen sus primeros poemas con estilo propio. Tiene 21 años y atraviesa una internación en un hospicio psiquiátrico. Pero la original fuerza poética irrumpe ya en Fijman superada esta crisis. En 1926 el escritor Leopoldo Marechal lo invita a participar del grupo de los martinfierristas, donde conoce a Oliverio Girondo, Jorge Luis Borges, Macedonio Fernández, Alfredo Bigatti, Antonio Vallejo, José Planas Casas. En el mismo año publica Molino rojo, su primer libro de poemas. Pero Jacobo Fijman parece caminar siempre entre dos mundos. Por entonces Natalio Botana, director de la revista Crítica, lo convoca a participar en las columnas de arte y cultura junto a Enrique Pichón Rivière, mientras se agudiza su relación con la realidad. Acompañado por Antonio Vallejo, cruzará por segunda vez el Atlántico para encontrarse con los exponentes del surrealismo parisino Antonin Artaud, Paul Éluard, André Bretón, Robert Desnos. Pronto la afinidad con este grupo de intelectuales se resquebraja, mientras una inclinación mística atrae a su espíritu. Retorna a Argentina con una profunda inquietud teológica, vive en la indigencia. En 1929 publica su segundo libro Hecho de estampas, año en el que también se convierte al catolicismo y es bautizado. En continuidad aparecerá el poemario Estrella de la mañana. Sucede un segundo viaje a Europa en el que intenta fallidamente el sacerdocio. A su regreso escribe en la revista católica Número, pero su cierre en 1931 lo conduce a un nuevo peregrinar por las calles y bares porteños con el violín. Muy esporádicamente tiene vínculo con su familia y se aleja de todo contacto social. Estudia, lee vorazmente a los escolásticos, la patrística, la poesía antigua. Concurre con avidez a la Biblioteca Nacional donde se manifiestan con mayor intensidad sus crisis mentales, y finalmente es internado en 1942 en el Instituto Neuropsiquiátrico José T. Borda. En los años siguientes Jacobo Fijman tuvo algunas mejorías que le permitieron volver a tomar contacto con el mundo literario y hacer traducciones del francés para los médicos psiquiatras. En 1969 el escritor y abogado Vicente Zito Lema logra obtener su tutela, en ese año Zito Lema publica el primer número de la revista Talismán, dedicada a Fijman, el poeta del hospicio. Si bien hacia el final de su vida logra pasar los fines de semana en la casa de Zito Lema, junto a sus dibujos, lecturas y poemas escritos, olvidados en diferentes sitios, se vuelven a manifestar serias desconexiones con la realidad y finalmente fallece en hospital de Barracas el 1 de diciembre de 1970.
Lejos de ser indiferente para la cultura literaria porteña, la presencia del poeta Jacobo Fijman no solo se manifiesta a través de su obra, sino que el mismo Fijman ingresó como personaje en las obras de otros autores. Así, es “Samuel Tesler” en las novelas Adan Buenosayres (1948) y Megafón o la guerra (1970) de Marechal; “Jacobo Fiksler” en la novela El que tiene sed (1985) de Abelardo Castillo; y personaje principal en la novela Las cuerdas de Jacobo (2021) de Virigina Caramés. Existen además varios textos teatrales que llevan a la escena su vida, obra y relación de amistad con Vicente Zito Lema.
Como en toda poesía mística, resuena en la palabra de Jacobo Fijman una sensibilidad frágil donde resuena el dolor del mundo, una palabra que se mueve entre el éxtasis y los abismos, entre la luz poética y las sombras. Una poesía “hecha, pues, de esencias espirituales y que tiende a la oración y al canto” (Mario Pinto, Número (4, 1930), p. 34.

Lugares

Estatuto jurídico

Funciones, ocupaciones y actividades

Mandatos/fuentes de autoridad

Estructura/genealogía interna

Contexto general

Área de relaciones

Access points area

Occupations

Área de control

Identificador de registro de autoridad

Argentina. Red de Bibliotecas de la USAL. Biblioteca Histórica

Identificador de la institución

Universidad del Salvador. Biblioteca y Archivo Históricos

Reglas y/o convenciones usadas

Estado de elaboración

Final

Nivel de detalle

Completo

Fechas de creación, revisión o eliminación

Descripción archivística. Noviembre 2025

Idioma(s)

Escritura(s)

Fuentes

Notas de mantención

  • Portapapeles

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  • EAC